martes, 17 de octubre de 2017


NEVADA

Tras mis cristales nieva

y nieva. El cielo emplomado

escupe pulcramente sobre el suelo

miles de pájaros blancos;

inquietas mariposas de plata

que alfombran pausadamente

calles, árboles y casas.

Enjambre de níveos copos

descienden lenta y gozosamente

confundidos, y se posan  exhaustos

en las casas, los árboles y el patio.

Una espesa cortina blanca

de lágrimas de nácar llora

el cielo, y van cuajando

y tejiendo inerme manto blanco.

Nieva. La nieve fuera,

persistente y sin descanso,

los árboles, verdes antes,

de armiño  ha coronado,

bandada de colibríes de plata

en sus ramas se ha posado…

Bandada  de mudos pájaros

que el cielo ha soltado.

Desde mi ventana,

un tejido de mariposas blancas

invaden todo, vuelan alocadas

y se estrellan contra el suelo,

piélago infinito de armiño.

La esperada y silente nevada,

es ya una realidad colmada…

La nieve invade todo

desde mi ventana.

Ha dejado blanco el campo…

y mi alma.

  


INVIERNO BAILANDO



Las huesudas y pardas ramas,

bajo el peso de la nieve

cabecean indolentes

aires de danza bailando,

asintiendo impasibles

con sus sarmentados brazos

al hechizo del milagro,

pintando en el horizonte

informes paisajes blancos.

 

De repente, el látigo del viento

azota contra el cristal

cientos de abejas blancas

y las aplasta en juegos geométricos

que resbalan lloriqueando.

El soplo alborota la nieve

en remolinos nerviosos

y cruzados, al escondite jugando.

Los revuelca y levanta

los atornilla, sube y baja,

mezcla , trenza y envuelve

en danza espasmódica y traviesa

que  traza sobre el aire jeroglíficos

extasiantes y absurdos

con ritos de baile sagrado.

El naranjo agita sus largos brazos

de armiño y esmeralda

y espanta la nieve al viento

de fantasma disfrazado.

Desde la cancela un sendero

de luz han abierto las pisadas

que  asemejan barcas de nácar

dormidas y aprisionadas

en un río congelado...

 



 

Monachil,28-01-06

 

 

                                                                         J.-Miguel Fernández Pérez

 

2 comentarios:

  1. Iré por partes porque una vez leídas más de una vez, la poesía ha de saborearse, me han parecido más bellas cada vez. Y es que las construyes y las ensamblas con tal sensibilidad y realismo que me parecen un anticipo de ese invierno próximo a caer (por desgracia cada vez menos fríos). Yo sería incapaz de construir poesías, lo veo difícil , pero Dios te ha dotado de ese don para regocijo de los que te leemos y también de tu alma, por qué no. Preciosas. Feliz resto de día.

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    1. Me alegra que te hayan gustado. Y las revivo y gozo leyendo tus comentarios. Pense q las ibas a encontrar demasiado barrocas, algo recargada si que es.Pero atinas cuando hablas de realismo, emsamblar. Plasticidad, pintar con palabras, diria yo. En fin dones al servicio de los demas.

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